Esa que ven en la foto no soy yo. Porque ahora resulta que mis hermanas dicen que cuando subo a un escenario me transformo y soy otra persona - y peor aún, que ya descubrieron que la única forma con la que consiguen desvelarme hasta tempranas horas de la madrugada es conectándome a un karaoke.
Este es el resultado de mi sueño frustrado de ser cantante, actriz o bailarina profesional, luego de haber probado las mieles del éxito por 6 años [de los 5 a los 11 años de edad] en los que demostré mis habilidades en hawaiiano, tahithiano, tap, jazz, y por supuesto maga del disfraz y la caracterización [de can-can, de florecita, de norteña y de sirenita de los mares del sur saliendo de una gran concha de mar, etc].
Hace como 25 años pisé por primera vez un escenario... y me enganché. Es adictivo, la neta. Desde el patio de la escuela hasta el Teatro Ferrocarrilero, pasando por el Hotel Fiesta Palace y La Quinta [nada más me faltó hacer el 'openning act' en los conciertos de Lila Deneken 'la número uno uno uno' en 'El Patio' de la calle de Atenas].
La buena noticia para todos ustedes y escuchantes que habitan este planeta Tierra y las galaxias cercanas, es que NO CANTO NADA. Pero nada de nada. Nomás le hago al cuento y es divertido hacerle al cuento [por eso mejor escribo], y para bailar también le hago al cuento.
En teoría, ya debía haber terminado mi etapa circense del show, el reflector y los concursos de talento, como aquella vez que bailé una coreografía de 'Mame' con mi inseparable amiga Cynthia, enfundadas cual pequeñas salchichitas quemadas en un 'payasito' negro, con mallas negras, cinturón dorado, bombín y relucientes zapatos de charol con tapitas de metal adquiridas en el Miguelito de Medellín, en la Roma. Como si estiviéramos audicionando en Broadway [ja!], nuestro repicar metálico se escuchaba sobre el concreto frío de las 8 de la mañana en la explanada del palacio municipal de Nezahualcóyotl. Creo que algo ganamos, pero la verdad no lo recuerdo.
Lo que sí recuerdo es que mi escuela de baile quedó en 2º lugar en coreografías y 1º en vestuario en un concurso nacional de Hawaiiano en nada más y nada menos que el imponente Teatro Polinesio de Reino Aventura. Nada más frustrante que estar encerrada en un camerino de palitos de bambú, con tu mamá y otras veinte escuinclas y sus mamás, todas con sus chapas de heidi, faldas de rafia pesadas como el plomo y corpiños resbaladizos sobre nuestros aún inexistentes pechitos - mientras tus primos llevados a la fuerza para ser 'la porra' se subían al Pulpo y a la Canoa Karakatoa.
No se permitía el maquillaje exagerado ni usar brillolina en el cuerpo, de esa que vendían ya en 'roll-on'. ¡Teníamos 8 años, por favor! Pero no faltaba la típica 'mamá de Lucerito' que se ponía al tú por tú con alguna pequeñuela para arrebatarle las maracas más bonitas, los pois o las motas de rafia mejor hechas para su zonza retoña que las había olvidado en casa.
Segundo y primer lugar, pero esa vez ganamos y festejamos. Y fuera de un concurso de ilustración en mis épocas de estudiante de Diseño [con especialidad en Cargadora de la Central de Abastos por la cantidad de cosas que llevaba y traía a diario], pensé que ahí concluía mi etapa de los concursos de talento... cuando de pronto, a mis 31 primaveras de edad y 10 de diseñadora gráfica, me encuentro con un concepto espantoso, desleal, cínico, seguramente hasta anticonstitucional y anti-derechos humanos: el temible SPEC-WORK [speculative work].
Resulta que desde hace algunos [pocos] años, a las empresas de todo el mundo, les dió por contratar profesionistas para tal o cual proyecto de diseño [editorial, publicidad, empaques, ilustración, etc.] a través de CONCURSOS - pues es tanta la oferta de profesionistas diseñadores [desde gente con maestrías y doctorados hasta técnicos egresados de escuelas Pato® ej. CNCI], que "se les hace fácil" pedir que manden sus propuestas de diseño para entrar "a concurso".
La situación es frustrantemente fácil:
a) En el MEJOR de los casos: Si les gusta tu diseño, te lo pagan. Si no les gustó, te dirán "gracias por participar", "luego te llamamos" y ya. Trabajaste de a gratis, invirtiendo recursos, imaginación, creatividad, conocimientos, experiencia y valiosísimo tiempo. Me cae que ni las sexo-servidoras ofrecen "muestras gratis" - y con eso demuestran mucha más digindad que muchos diseñadores que conozco.
Parece que no queda claro que los diseñadores ofrecemos un SERVICIO, no productos terminados. Igual que los abogados. Igual que los doctores. Igual nos quemamos las pestañas [y nos rebanamos el dedo con cutter] muchos años para ser PROFESIONISTAS y PROFESIONALES. Y en estos concursos vale un carajo tu experiencia, tu creatividad, tus conocimientos, tu asesoría, tu portafolio y tu cartera de clientes. El resultado "gusta" o "no gusta" [regularmente el cliente hace una encuesta entre la secre, el trainee de Merca, el señor de la limpieza, su señora y su señora madre - porque claro ¡tienen 'buen gusto'!]... Si el diseño funciona o no, si existe arquitectura de marca entre sus productos, si va dirigido al público target, si el diseño expresa las ventajas del producto y lo diferencía entre la competencia, si el empaque cumple con los requerimientos técnicos y de costos... vale pepino. Al cliente le gusta el color amarillo, porque ese dia desayunó huevo estrellado.
b) En el PEOR de los casos: Les encantaron tus ideas, y como el sobrino del dueño de la empresa también "hace dibujitos" le pasan tu propuesta, para que él la desarrolle. O bien, desarrollan una idea 'frankenstein' pegando con pritt todas las ideas que les llegaron porque seguro la suma de todas las propuestas debe ser mejor que una sola de ellas [lógico!]. También puede ser que ya tengan de antemano al ganador, pero necesitan 'licitar' para darle validez al proyecto, según sus estatutos financieros, sus requerimientos de Sarbanes-Oxley, etc.
Por supuesto tú no ves ni un peso y cuando ves el producto en el mercado, no te alcanza para pagarle al doctor que te salvó del infarto que tuviste. Claro que no hay contrato, ni lo habrá - el diseño no está protegido con un copyright© y tampoco te alcanza para pagar los SERVICIOS de un abogado para que lo averigüe [igual habría que hacer un concurso... ¡el que resuelva el caso mejor y más barato, a ese abogado le pago sus honorarios!].
Y sí, estoy enojada. Un cliente potencial me acaba de mandar a volar porque no quise mandar mis "muestras gratis" a concurso y dice que tiene una fila de gente que sí lo quiere hacer. Ni modo. Prefiero seguir siendo sensata y no contribuir a que esto les siga pasando a mis colegas, entre los cuales están mis 2 hermanas y quizás el futuro de mis hijos, sobrinos, nietos y tataranietos.
Un poco por coincidencia y otro tanto por que Mr. Google [¡el mejor amigo de mi tía Gena! - lo explicaré en otro post] me ayudó, encontré que ya existen organizaciones en contra de esta práctica maldita y que incluso las organizaciones internacionales de Diseño ya tienen una postura de total rechazo ante esto del spec-work:
FORO ALFA
http://www.foroalfa.com/A.php/Los_porques_de_los_concursos/79
AIGA
http://www.aiga.org/content.cfm/position-spec-work
NO!SPEC
www.no-spec.com
Creo que ya estamos grandecitos como para participar en concursos de talento [con todo respeto para Issa, que por cuestiones de investigación profesional acabó en una audición para American Idol y eso hace que la admire aún más]. Lo que me queda claro es que en estos concursos de diseño, tu talento es lo que menos importa. Tu talento ya debe estar plasmado en un currículum y en un portafolio de logros profesionales, en las recomendaciones que tus clientes y la gente con la que has trabajado hace de ti, de tu persona, de tu dignidad y tu coherencia como ser humano.
La necesidad de conseguir un trabajo o un cliente nuevo no puede ser motivo suficiente para trabajar de a gratis. Siempre tendremos el poder de elegir trabajar con dignidad y respetar la digna profesión de otros - y si eso implica ganar menos, ni modo.
Mientras pueda subirme a un escenario de vez en cuando a cantar karaoke, seré muy feliz.
Nirvana de la Paciencia
escrito por ::claus:: Etiquetas: Tibet, TODO... DE TODO, VIDA INTERIOR marzo 09, 2007
El Tibet me llama de nuevo. Y uno de estos días de reposo, de hallarme de nuevo en mi casa, de encontrarle lugares que no conocía, de aprender, ahora sí, en dónde se guarda la cacerola y en dónde pone Lex la jarra del agua, me acordé que en el Antiguo Colegio de San Ildefonso iban a exhibir la muestra "Reliquias del Tibet". Y era el último de sólo 5 días. Así que el martes, todavía con el paquetito de kleenex en mano nos fuimos al Centro.
Era la 1:30 pm y la fila para entrar daba la vuelta a la manzana. Martes, a medio día, no eran vacaciones escolares y mucho menos día festivo... ¿qué hacía tanta gente ahí? Formados bajo el sol en los tramos descubiertos y congelándose a la sombra al dar la vuelta a la cuadra. No era la comunidad budista –cuando mucho ví a 2 monjes y unas 6 señoras "disfrazadas" (como dice Lex) con turbantes o atuendos hindi-mex. La entrada era gratuita, pero ¿y eso qué? también los domingos entra uno gratis a los museos.
Al ver el tumulto, pensamos en tomar el tiempo que tardaríamos en llegar a la siguiente esquina para poder calcular la espera... Y nos entretuvimos. Lex leyendo el periódico, buscando una mochila, viendo los puestos de sombrillas, chanclas y piratería de todo tipo. Yo entraba y salía de las tiendas de regalos y las de piedras y material de joyería. Y nos mirábamos y decíamos... "Pues vamos a esperar otro rato".
Y el rato fue de 4 horas y media.
Nadie se desesperaba, todas las caras eran de un tranquilo cansancio. Lex y yo bromeábamos sobre este ejercicio voluntario de paciencia... Seguramente al llegar a la puerta nos dirían : "Felicidades. Esta era una prueba de paciencia y ritual de iniciación. Ya pueden formar parte de la comunidad de budistas tibetanos de México".
Detrás de mí había una señora con 4 niños de unos 8 o 9 años, cargando mochilas y loncheras. Todos platicando y riendo, sin quejarse. Y ninguno de nosotros sabía bien a bien lo que íbamos a ver. Solamente un señor ya grande que comentaba "Esto ya no lo van a volver a traer... Somos privilegiados de que hayan traído la muestra a México". Sonaba muy exclusivo, importante y tal... pero nadie explicaba de qué se trataba. Yo imaginaba una exposición de arte, con estupas, budas, mandalas, hermosas tangkas y banderitas de oración... Pero fue algo totalmente distinto. Y totalmente mejor.
Llegamos a la puerta de San Ildefonso y apenas era la mitad del recorrido. Faltaba caminar 15 filas más que seseaban hasta la entrada al patio. Ahí pasamos poco más de 20 personas y pensamos que la espera había terminado. Pero no. Al subir las escaleras al primer piso, todo el pasillo estaba tapizado de gente, formados de 4 en 4. Esperando a dar toda la vuelta hasta la diminuta sala Octavio Paz.
Uno de los voluntarios de Casa Tibet México se acercó a explicarnos el sencillo 'protocolo' que había que seguir al llegar a la sala: "Al llegar toman el cuenco de agua y lo vierten sobre un pequeño Buda Sakyamuni (Siddharta, el Buda histórico) que se encuentra en un platón de cristal; esto es símbolo de purificación... Dejen ahí todo aquello negativo que vienen cargando, los obstáculos, los odios... Hay que dar vuelta a la mesa en donde están las reliquias en sentido de las manecillas del rejoj –como se camina en una estupa o un templo budista– y por favor no se detengan. Pueden tomar fotografías sin flash. Al final de la mesa, un Maestro o monje budista les colocará sobre la coronilla una pequeña estupa dorada y pronunciará un mantra de bendiciones para ustedes. Muchas gracias por la larga espera que han tenido que pasar". Eso era todo. Y el ritual no tomaría más de 2 minutos.
Esta muestra incluía reliquias que vagaban por el mundo, reunidas especialmente y por única vez para este 'tour' mundial con el fin de que pudieran llevarlas a la mayor cantidad de gente, en la mayor cantidad posible de países. Porque luego de este viaje, las reliquias serán depositadas en un Buda gigante al Norte de India, en lo que será el centro budista más grande del mundo, con aeropuerto, hospitales, escuelas, proyectos de desarrollo sustentable para los lugareños, proyectos ecológicos, etc. Es el Proyecto Maitreya (el Buda del futuro), en el que están involucrados arquitectos, ingenieros, ecologistas y voluntarios de todo el mundo.
¿Y las reliquias qué? ¿Será que la curiosidad es la que sustentó la espera de más de 4 horas? ¿Sería algo así como de Ripley y esta gente viene por morbo? ¿Será que alguna fueza extraña los atrajo como el cuento del Flautista de Hamelin?
Las reliquias eran más de 1,000 fragmentos, de 33 Maestros budistas de todos los tiempos. Y no eran objetos, cabellos, uñas del dedo gordo, ni hilitos de su roja túnica. Eran blanquísimos cristales en forma de perla o de pequeños arroces que habían quedado entre las cenizas de estos Maestros después de su cremación. Eran un regalo extraordinario, que iba más allá de las leyes naturales, cargado de energía y bondad para el mundo. Un regalo que estos seres tan avanzados en el manejo de la mente y el alma nos habían dejado como muestra del estado de iluminación que habían alcanzado.
Algunos dicen que son curativos, que se siente una vibra especial cuando se está en presencia de ellos, que de dan 'buena suerte'. Para el mundo budista, son algunos de los objetos más sacros que existen en nuestra civilización.
Entre emocionados, cansados y al mismo tiempo, como si lo hubiéramos hecho ya muchas veces, Lex y yo tomamos el cuenco y vertimos el agua sobre el pequeño Buda con su pequeño dedito apuntando hacia el cielo, prediciendo su Iluminación. Caminamos alrededor de la mesa desde cuyo centro nos observaba un hermoso Buda Maitreya, cubierto por una sombrilla dorada, rodeado de flores y velas. Vimos de cerca los cristales, en preciosos contenedores de metal y cerámica, adornados con piedras y oro, protegidos por exhibidores de vidrio bien iluminados. Llegamos hasta otra pequeña fila en donde nos esperaba un monje, sin embargo, nos pideron pasar a la siguiente fila, la de Marco Antonio Karam, director de Casa Tibet México. (Como en el catolicismo... el "padrecito" es lo de menos... es sólo el "intermediario" - Pero Marco Antonio ya tiene también su rango de Maestro, aunque lo hacían de menos por no tener rasgos tibetanos).
Marco Antonio colocó la pequeña estupa sobre nuestras cabezas y nos regaló un mantra de bendición. Mis manos se juntaron en oración por sí solas.
Y nos sentimos mucho más cerca de todo aquello en lo que creemos - y de lo que no sabíamos que creemos.
Dentro de la pequeña estupa dorada, estaban guardadas las reliquias de Buda. El Buda histórico, Siddharta –El que muchos afirman, pudo haber sido la misma persona de Jesús. O uno la reencarnación de otro... Él. Sus reliquias. Sobre mi cabeza.
Al regresar al patio, nos obsequiaron una pequeña bolsita con agua dorada, del mismo color que la del cuenco para bañar al Buda. Como agua bendita. Sólo un símbolo.
El regreso en metro fue en silencio, sólo algunas miradas de complicidad seguido de estúpidas sonrisas. Agradecimos haber comido algo, antes de salir de la casa. Pero creo que hasta el hambre se nos había quitado.
Al final valió la espera, no la pena... porque fue una espera de paz.
Y al llegar a la casa un mensaje para Lex en la contestadora... Al parecer una posibilidad de oferta de trabajo. ¿Efecto de las reliquias? Pronto lo averiguaremos...
Yo por lo pronto sigo trabajando, porque al día siguiente me cayó chamba.
